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martes, 29 de mayo de 2012
HORARIO
lunes, 23 de abril de 2012
Autismo
Autismo
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Ocasionalmente, comportamientos como apilar o alinear objetos de manera repetitiva están asociados a individuos con autismo. |
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Clasificación y recursos externos
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El autismo
es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la
socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la
reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los
síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento
y las estereotipias (movimientos incontrolados de alguna extremidad,
generalmente las manos). Con el tiempo, la frecuencia de estos trastornos
aumenta (las actuales tasas de incidencia son de alrededor 60 casos por cada
10.000 niños); debido a este aumento, la vigilancia y evaluación de estrategias
para la identificación temprana, podría permitir un tratamiento precoz y una
mejora de los resultados.
Su origen obedece
a una anomalía en las conexiones neuronales que es atribuible, con frecuencia,
a mutaciones
genéticas.[1] Sin embargo, este componente genético no
siempre está presente, ya que se ha observado que los trastornos que sufre una
persona autista pueden tener un componente multifactorial, dado que se ha
descrito la implicación de varios factores de riesgo que actúan juntos. Los
genes que afectan la maduración sináptica están implicados en el desarrollo de
estos trastornos, lo que da lugar a teorías neurobiológicas que determinan que
el origen del autismo se centra en la conectividad y en los efectos neuronales
fruto de la expresión génica. Hay varios tratamientos pero no todos ellos se
han estudiado adecuadamente. Las mejoras en las estrategias para la
identificación temprana de la enfermedad que utilizan tanto las características
fenotípicas como los marcadores biológicos (por ejemplo, cambios,
electrofisiológicas) podrán mejorar la efectividad de los tratamientos
actuales.[2]
El bebé autista
puede pasar desapercibido hasta el cuarto mes de vida; a partir de ahí, la
evolución lingüística queda estancada, no hay reciprocidad con el interlocutor,
ni aparecen las primeras conductas de comunicación intencionadas (miradas,
echar los brazos, señalar...).
Incidencia
Se estima que el
autismo afecta a cuatro de cada 10 000 personas, dependiendo del criterio de
diagnóstico usado.[cita requerida] En Estados
Unidos, de cada 150 niños, uno es diagnosticado con autismo. En el estado de
Oregón, se diagnostica que, de cada 88 niños, uno sufre de autismo. Se cree que
la incidencia está en aumento, pero no está claro si se debe a un aumento real
de casos o simplemente a un mayor número de diagnósticos. El autismo afecta
cuatro veces más a los hombres que a las mujeres, y se puede encontrar en todo el mundo, sin importar etnia o cultura.
El autismo varía
grandemente en severidad. Los casos más severos se caracterizan por una
completa ausencia del habla de por vida y comportamientos extremadamente repetitivos, inusuales, autodañinos y
agresivos. Este comportamiento puede persistir durante mucho tiempo y es muy
difícil de cambiar, lo cual es un reto enorme para aquellos que deban convivir
con estas personas, atenderlas o educarlas. Las formas más leves de autismo
(típicamente, "autismo de alto rendimiento") pueden ser casi
imperceptibles y suelen confundirse con la timidez, falta de atención o excentricidad. Cabe notar que una persona autista
puede ser de alto funcionamiento en ciertas áreas y de bajo funcionamiento en
otras. Por ejemplo, existen personas autistas que carecen de habla pero pueden comunicarse por escrito muy elocuentemente.[cita requerida]
Historia
La palabra autismo,
del griego auto-, de autós, 'propio, uno mismo', fue utilizada
por primera vez por el psiquiatra suizo Eugene Bleuler en un tomo del American Journal of Insanity,
en 1912.
La clasificación
médica del autismo no ocurrió hasta 1943, cuando el Dr. Leo Kanner, del Hospital
John Hopkins, estudió a
un grupo de 11 niños e introdujo la caracterización autismo infantil
temprano. Al mismo tiempo un científico austríaco, el Dr. Hans Asperger, utilizó coincidentemente el término psicopatía
autista en niños que exhibían características similares. El trabajo del Dr.
Asperger, sin embargo, no fue reconocido hasta 1981 (por medio de LornaWing), debido principalmente a que fue escrito
en alemán.
Las
interpretaciones del comportamiento de los grupos observados por Kanner y
Asperger fueron distintas. Kanner reportó que 3 de los 11 niños no hablaban y
los demás no utilizaban las capacidades lingüísticas que poseían. También notó
un comportamiento auto-estimulatorio y "extraños" movimientos en
aquellos niños. Por su lado, Asperger notó, más bien, sus intereses intensos e
inusuales, su repetitividad de rutinas y su apego a ciertos objetos, lo cual
era muy diferente al autismo de alto rendimiento, ya que en el experimento de
Asperger todos hablaban. Indicó que algunos de estos niños hablaban como
"pequeños profesores" acerca de su área de interés, y propuso la
teoría de que para tener éxito en las ciencias y el arte uno debía tener cierto
nivel de autismo.
Aunque tanto Hans Asperger como Leo Kanner posiblemente observaron la misma condición, sus
diferentes interpretaciones llevaron a la formulación del síndrome
de Asperger (término
utilizado por LornaWing en una publicación en 1981), lo que lo
diferenciaba al autismo de Kanner.[cita requerida]
Características
Criterio de
diagnóstico
El DSM-IV(APA 1994) indica que para un diagnóstico de autismo es necesario encontrar
las características A, B, y C que se mencionan a continuación:
- A. Un total de seis o más manifestaciones de
(1), (2) y (3), con al menos dos de (1), al menos una de (2), y al menos
una de (3).
1. Trastorno cualitativo
de la relación, expresado como mínimo en dos de las siguientes manifestaciones:
a. Trastorno
importante en muchas conductas de relación no verbal, como la mirada a los
ojos, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la
interacción social.
b. Incapacidad
para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al nivel de desarrollo.
c. Ausencia de
conductas espontáneas encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con
otras personas (por ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de
interés).
d. Falta de
reciprocidad social o emocional.
2. Trastornos
cualitativos de la comunicación, expresados como mínimo en una de las
siguientes manifestaciones:
a. Retraso o
ausencia completa de desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar
con medios alternativos de comunicación, como los gestos o mímica).
b. En personas
con habla adecuada, trastorno importante en la capacidad de iniciar o mantener
conversaciones.
d. Falta de juego
de ficción espontáneo y variado, o de juego de imitación social adecuado al
nivel de desarrollo.
3. Patrones de
conducta, interés o actividad restrictivos, repetitivos y estereotipados,
expresados como mínimo en una de las siguientes manifestaciones:
a. Preocupación
excesiva por un foco de interés (o varios) restringido y estereotipado, anormal
por su intensidad o contenido.
b. Adhesión
aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales.
c. Estereotipias
motoras repetitivas (por ejemplo, sacudidas de manos, retorcer los dedos,
movimientos complejos de todo el cuerpo, etc.).
d. Preocupación
persistente por partes de objetos.
- B. Antes de los tres años, deben producirse
retrasos o alteraciones en una de estas tres áreas: (1)Interacción social,
(2) Empleo comunicativo del lenguaje o (3) Juego simbólico.
- C. El trastorno no se explica mejor por un Síndrome
de Rett o trastorno
desintegrativo de la niñez.
Aspectos cognoscitivos
Anteriormente se
creía que el retraso
mental se presentaba con
frecuencia en individuos autistas. Uno de los problemas de esta determinación
es que se basa en una medición del cociente
intelectual (CI), la cual
no es factible ni fiable en ciertas circunstancias. También se ha propuesto que
puede haber individuos sumamente autistas que sin embargo son muy inteligentes
y por lo tanto, capaces de eludir un diagnóstico de autismo. Esto hace que sea
imposible hacer una determinación exacta y generalizada acerca de las
características cognitivas del fenotipo autista.
Sin embargo, se
sabe que los niños superdotados tienen características que se asemejan a las
del autismo, tales como la introversión y la propensión a las alergias[cita requerida]. Se ha
documentado también el hecho de que los niños autistas, en promedio, tienen una
cantidad desproporcionada de familiares cercanos que son ingenieros o
científicos.[3] Todo esto se suma a la especulación
controvertida de que figuras históricas como Albert Einstein e Isaac Newton, al igual que figuras contemporáneas como Bill Gates, tengan posiblemente síndrome
de Asperger.
Observaciones de esta naturaleza han llevado a la escritora autista Temple Grandin, entre otros, a especular que ser genio en sí
"puede ser una anormalidad".[4]
Hay quienes
proponen que el fenotipo autista es independiente de la
inteligencia[cita requerida]. Es decir, se
pueden encontrar autistas con cualquier nivel de inteligencia. Aquellos con
inteligencia por debajo de lo normal serían los que tienden a ser
diagnosticados. Aquellos con inteligencia normal o superior serían los que
ganan notoriedad, según este punto de vista.
Rimland (1978) encontró que el 10% de los autistas tienen "talentos
extraordinarios" en campos específicos (comparado con un 0,5% de la
población general). Brown y Pilvang (2000) han propuesto el concepto del "niño que esconde conocimiento" y
han demostrado por medio de cambios en las pruebas de inteligencia que los
niños autistas tienen un potencial que se esconde detrás de su comportamiento.[5] Argumentan también que la falta de
optimismo que promueve gran parte de la literatura científica sobre el tema
puede empeorar la situación del individuo autista. Dawson (2005), una investigadora autista, ha realizado comparaciones cognitivas entre
individuos autistas y no autistas; encontró que su rendimiento relativo en las
pruebas de Wechsler y RPM son inversos.[6] Un estudio de la Universidad Estatal de
Ohio encontró que los autistas tienen mejor rendimiento en pruebas de memoria
falsa.[7]Happe (2001) hizo pruebas a hermanos y padres de niños autistas y propuso que el
autismo puede incluir un "estilo cognitivo" (coherencia central
débil) que confiere ventajas en el procesamiento de información.[8]
En la actualidad
los neuropsicólogos clínicos están llevando a cabo terapias cognitivas y
evaluaciones e investigaciones sobre la implicación del lóbulo frontal en el
autismo, planteando unas posibilidades terapeúticas muy interesantes. Por
tanto, el tratamiento neuropsicológico se plantea como necesario, siempre y
cuando se pueda obtener efectividad.
Alto y bajo
funcionamiento
Un criterio común
para la distinción entre autismo de alto y de bajo funcionamiento es un cociente
intelectual de más de
70-80 para aquellos que se dice que son de alto funcionamiento, y de menos de 70-80 para aquellos que se dice que son de bajo
funcionamiento. Este criterio tiene varios problemas:
- Se cree que las pruebas de cociente
intelectual son
inadecuadas para medir la inteligencia de una persona autista, ya que
están diseñadas para personas típicas. Es decir, estas pruebas asumen que
existe interés, entendimiento, conocimientos lingüísticos, motivación,
habilidad motriz, etc. Se conocen casos de personas autistas cuyo cociente
intelectual cambia drásticamente dentro de un periodo relativamente corto,
lo cual probablemente no indica un cambio real en el nivel de
inteligencia.
- La percepción de "bajo
funcionamiento" por lo general se refiere a carencia de habla,
incapacidad para cuidarse de sí mismo, falta de interacción social, etc.
Esto no siempre coincide con el criterio del cociente intelectual. Existen
personas autistas que carecen de habla (aunque se pueden comunicar por
escrito) con un cociente intelectual alto. Por otro lado, autistas con un
cociente intelectual bajo podrían poseer la capacidad del habla.
- Los autistas varían extremadamente en
sus capacidades. Una misma persona puede mostrar características de
"alto funcionamiento" y otras de "bajo
funcionamiento." Por lo tanto estas etiquetas son uni-dimensionales y
su descriptividad deficiente.
- Las personas autistas que son de
"bajo funcionamiento" en algún área pueden desarrollarse y
volverse de "alto funcionamiento" en esa misma área. Alguien
diagnosticado autista puede volverse indistinguible de alguien
diagnosticado con Síndrome
de Asperger.
Otras
características
Una
característica que se reporta comúnmente, pero que no es necesaria para un
diagnóstico, es la de déficits sensoriales o hipersensitividad sensorial. Por
ejemplo, a una persona autista puede molestarle un ruido que para una persona
no autista pasa inadvertido. En muchos casos la molestia puede ser extrema,
hasta el punto de llevar a comportamientos violentos. Por otro lado, un autista
puede tener una gran tolerancia al dolor. Algunos aseguran que no se percatan
del hambre o de otras necesidades biológicas.
En algunos casos
(no se conocen cifras exactas), puede haber un comportamiento auto-dañino, por
ejemplo, el de golpearse la cabeza contra una pared. Otros comportamientos
típicamente descritos son los de dar vueltas constantemente y aletear con las
manos.
Otros desórdenes,
incluyendo el síndrome
de Tourette, impedimentos
en el aprendizaje y el trastorno de déficit de atención, a menudo concurren con el autismo, sin causarlo. Debido a razones aún
desconocidas, alrededor del 20% al 30% de las personas con autismo también
tienen ataques epilepticos durante la adolescencia.
Algunos autistas
consideran que el autismo les da ciertas ventajas. Éste es el caso del Premio
Nobel de Economía Vernon Smith,[9] quien dice que el autismo es una
"ventaja selectiva", ya que le proporciona la habilidad para
hiperconcentrarse (una habilidad también apuntada por personas con TDAH).
La creencia común
de que los autistas no tienen sentimientos no tiene una base real. De hecho los
autistas parecen ser bastante sensibles en muchos sentidos. La dificultad se
presenta en la expresión de los sentimientos, que se interpreta como una falta
de los mismos.
Los autistas
suelen referirse a sus características obsesivas como
"perseverancias", y en algunos casos las consideran ventajosas.
Algunos autistas cambian sus "perseverancias" con regularidad y otros
tienen una sola "perseverancia" principal de por vida.
Causas
Las causas del
autismo se desconocen en una generalidad de los casos, pero muchos
investigadores creen que es el resultado de algún factor ambiental que
interactúa con una susceptibilidad genética.
Bases neurobiológicas
La evidencia
científica sugiere que en la mayoría de los casos el autismo es un desorden
heredable. De hecho es uno de los desórdenes neurológicos con mayor influencia
genética que existen. Es tan heredable como la personalidad o el cociente
intelectual.
Los estudios en
gemelos idénticos han encontrado que si uno de los gemelos es autista, la
probabilidad de que el otro también lo sea es de un 60%, pero de alrededor de
92% si se considera un espectro más amplio. Incluso hay un estudio que encontró
una concordancia de 95,7% en gemelos idénticos[cita requerida]. La
probabilidad en el caso de mellizos o hermanos que no son gemelos es de un 2% a
4% para el autismo clásico y de un 10% a 20% para un espectro amplio. No se han
encontrado diferencias significativas entre los resultados de estudios de
mellizos y los de hermanos.
En definitiva,
está claro que el autismo es genético y se obtiene, por lo general, en parte
del padre y en parte de la madre. Sin embargo no se ha demostrado que estas
diferencias genéticas, aunque resultan en una neurología atípica y un
comportamiento considerado anormal, sean de origen patológico.
Se han encontrado
dos genes relacionados con el Autismo que también están relacionados con la
epilepsia, el SNC1A causante del síndrome
de Dravet y el PCDH19 que provoca el síndrome EFMR también
llamado JubergHellman.
También se han encontrado delecciones de perdida de PCDH 10 que han sido
relacionadas directamente con trastornos del espectro autista
"autismspectrumdisorders" (ASD).[10]
Recientemente se
ha descubierto otro gen más implicado en el desarrollo del autismo y la
asociación entre la epilepsia y el autismo, ya se conocen dos genes en 2001 se
encontró el SNC1A, en 2009 se desubrió la relación con el PCDH19 y en abril de
2011 se ha encontrado el SYN1 en una familia canadiense.[11]
Causas
estructurales
Los estudios de
personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro,
incluyendo el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. En
particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de
neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas
subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas.
También se ha encontrado que el cerebro de un autista es más grande y pesado
que el cerebro promedio. Estas diferencias sugieren que el autismo resulta de
un desarrollo atípico del cerebro durante el desarrollo fetal. Sin embargo,
cabe notar que muchos de estos estudios no se han duplicado y no explican una
generalidad de los casos.
Otros estudios
sugieren que las personas autistas tienen diferencias en la producción de serotonina y otros neurotransmisores en el cerebro. A pesar
de que estos hallazgos requieren más estudios.
Factores
ambientales
Contaminación por
fábricas.
A pesar de que
los estudios de gemelos indican que el autismo es sumamente heredable, parecen
también indicar que el nivel de funcionamiento de las personas autistas puede
ser afectado por algún factor ambiental, al menos en una porción de los casos.
Una posibilidad es que muchas personas diagnosticadas con autismo en realidad
padecen de una condición desconocida causada por factores ambientales que se
parece al autismo (o sea, una fenocopia). De hecho, algunos investigadores han postulado
que no existe el "autismo" en sí, sino una gran cantidad de
condiciones desconocidas que se manifiestan de una manera similar.
De todas formas,
se han propuesto varios factores ambientales que podrían afectar el desarrollo
de una persona genéticamente predispuesta al autismo:
- Intoxicación por metales pesados
Se ha indicado que
la intoxicación por mercurio, particularmente, presenta síntomas similares a
los del autismo. La teoría de la relación entre el autismo y los metales
pesados es apoyado por una minoría de los médicos.[12] Algunos estudios indican que los niños
con autismo pueden tener niveles anormales de metales pesados tóxicos como el
mercurio.[13][14] La exposición al mercurio puede causar
trastornos similares a las observadas en el autismo.[15] Las personas con autismo tienen una baja
capacidad para expulsar el mercurio de sus órganos.[16] Niños autistas tienen un nivel de
mercurio en los dientes de 2,1 veces mayor que la de grupo de control sano.[17] El análisis de porfirinas en orina de
personas con autismo parece mostrar signos de intoxicación por mercurio.[18][19] Es muy probable que exista una
correlación entre la tasa de autismo en una población y la importancia de la
contaminación por mercurio.[20][21] Un estudio australiano pone de manifiesto
que existe una fuerte sospecha de que el mercurio provoque autismo, ya que sus
síntomas son compatibles con los de envenenamiento por mercurio.[22] Cuando los niños autistas son tratados
con altas dosis de DMSA, agente quelante de metales pesados, excretan cinco
veces más mercurio que los niños sanos.[23] La quelación podría proporcionar ayuda a
las personas autistiche.[24]
- El debate sobre las vacunas
Una jeringa
estándar en la actualidad.
La relación entre
el autismo y las vacunas fue propuesta inicialmente por Andrew Wakefield, un
ex cirujano británico e investigador médico. Andrew Wakefield planteó la
existencia de un vínculo entre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la
rubéola, el autismo y la enfermedad intestinal en 1998. Cuatro años después de
la publicación del documento, los resultados de otros investigadores aún no
habían podido reproducir las conclusiones de Wakefield o confirmar su hipótesis
de una relación entre trastornos de la infancia gastrointestinales y el autismo.[25] Una investigación en 2004 realizada por
el periodista Brian Deer del Sunday Times, reveló intereses financieros por
parte de Wakefield y la mayoría de sus colaboradores en desacreditar la vacuna.[26] El Consejo Médico General Británico(GMC)
realizó una investigación sobre las denuncias de mala conducta contra Wakefield
y dos colegas anteriores. En 2010, fue encontrado culpable de fraude y se le
prohibió volver a ejercer la medicina.[27]
- Factores obstétricos
Hay un buen
número de estudios que muestran una correlación importante entre las
complicaciones obstétricas y el
autismo. Algunos investigadores opinan que esto podría ser indicativo de una
predisposición genética nada más. Otra posibilidad es que las complicaciones
obstétricas simplemente amplifiquen los síntomas del autismo.
- Estrés
Se sabe que las
reacciones al estrés en las personas con autismo son más
pronunciadas en ciertos casos. Sin embargo, factores psicogénicos como base de
la etiología del autismo casi no se han estudiado desde los años 70, dado el
nuevo enfoque hacia la investigación de causas genéticas.
- Ácido fólico
La suplementación
con ácido fólico ha aumentado considerablemente en las
últimas décadas, particularmente por parte de mujeres embarazadas. Se ha
postulado que este podría ser un factor, dado que el ácido fólico afecta la
producción de células, incluidas las neuronas. Sin embargo, la comunidad
científica todavía no ha tratado este tema.
- Crianza
Entre los años 50
y los 70 se creía que los hábitos de los padres eran corresponsables del
autismo, en particular, debido a la falta de apego, cariño y atención por parte de madre-padre denominados "madre-padre
nevera" (refrigeratormother-father). Estas teorías han sido
refutadas por investigadores de todo el mundo en las últimas décadas. El grupo
de estudio para los trastornos del espectro autista del Instituto de Salud
Carlos III del Ministerio de Sanidad califica estas teorías como uno de los
mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil.
Ciertas
investigaciones relacionaron la privación institucional profunda en un orfanato con la aparición de un número desproporcionado de niños con algunos rasgos
cuasi-autistas (aunque sin las características fisiológicas). Se postula que
este fenómeno es una fenocopia del autismo. A diferencia de los niños
con autismo, la sintomatología de estos niños, con rasgos provocados por la
privación extrema, remite cuando viven en un entorno normalizado. Una privación
institucional extrema, por otro lado, puede agravar el grado de afectación de
un niño autista y empeorar trágicamente su pronóstico.
Las
investigaciones de Spitz y toda la teoría del Apego de John Bowlby, basadas en la potencia de salud mental
que proporciona el apego al bebé, demuestran hasta qué punto puede beneficiar a
los niños autistas un entorno de apego seguro, amor y respeto.
Causas
conocidas
En una minoría de
los casos, desórdenes tales como el síndrome
del X frágil, síndrome
deleción 22q13, síndrome de
Rett, esclerosis
tuberosa, fenilcetonuria no tratada, rubéola
congénita, síndrome
de Prader-Willi o trastorno desintegrativo de la infancia causan comportamiento autista, y podrían
diagnosticarse erróneamente como "autismo". Aunque personas con esquizofrenia pueden mostrar comportamiento similar al autismo,
sus síntomas usualmente no aparecen hasta tarde en la adolescencia o temprano
en la etapa adulta. La mayoría de las personas con esquizofrenia también tienen
alucinaciones y delirios, las cuales no se encuentran
en el autismo.[28]
A finales del
decenio de los 90, en el laboratorio de la universidad de California en San
Diego se investigó sobre la posible conexión entre autismo y neuronas espejo,
una clase recién descubierta de neuronas espejo.
La probada
participación de esas neuronas en facultades como la empatía y la percepción de
las intenciones ajenas sustenta una hipótesis de que algunos síntomas del
autismo obedezcan a una disfunción del sistema neuronal especular. Diversas
investigaciones confirman la tesis.
Las neuronas
espejo realizan las mismas funciones que parecen desarboladas en el autismo. Si
el sistema especular interviene de veras en la interpretación de intenciones
complejas, una rotura de esos circuitos explicaría el déficit más llamativo del
autismo:la carencia de facultades sociales. Los demás signos distintivos de la
enfermedad-ausencia de empatía, lenguaje e imitación deficiente, entre
otros-coinciden con los que cabría esperar en caso de disfunción de las
neuronas espejo.
Las personas
afectadas de autismo muestran menoscabada la actividad de sus neuronas espejo
en el giro frontal inferior, una parte de la corteza premotora del cerebro;
quizás ello explique su incapacidad para captar las intenciones de los demás.
Las disfunciones de las neuronas espejo en la ínsula y la corteza cingulada
anterior podrían responsabilizarse de síntomas afines, como ausencia de empatía,
los déficit en el giro angular darían origen a dificultades en el lenguaje. Los
autistas presentan también alteraciones estructurales en el cerebelo y el
tronco cerebral.
Teorías
Muchos modelos se
han propuesto para explicar qué es o qué causa el comportamiento autista.
- El cerebro masculino extremo
Propuesta por SimonBaron-Cohen, la teoría del cerebro masculino extremo sostiene
que existen diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos. Los hombres
son buenos para sistematizar, pero malos para empatizar. El cerebro de un autista sería, entonces, un
caso de cerebro masculino llevado al extremo. Esto también explicaría la
diferencia de incidencia de autismo que existe entre hombres y mujeres.
- Carencia de teoría de mente
Propuesta también
por SimonBaron-Cohen, Esta teoría sostiene que las personas
autistas son "mentalmente ciegas", es decir, que carecen de una teoría
de mente (que no pueden descifrar el estado mental de otros). La presencia
de teoría de mente se mide por medio de pruebas, siendo la más típica la
prueba de Sally-Ann.
Baron-Cohen,
Leslie y Frith establecieron la hipótesis de que las personas con autismo no
tienen una teoría de la mente, esto es, la capacidad de inferir los estados
mentales de otras personas (sus pensamientos, creencias, deseos, intenciones) y
de usar esta información para lo que dicen, encontrar sentido a sus
comportamientos y predecir lo que harían a continuación. Se realizó un
experimento con niños “normales”, con Síndrome de Down y con autismo.
Baron-Cohen,
Leslie y Frith encontraron que el 80% de su muestra de niños con autismo
contestaron incorrectamente. No fueron capaces de atribuir una falsa creencia a
Sally (Sally cree que la canica está en el cesto, aunque el niño sabe que la
canica está en la caja, pues vieron que Anne hizo ese cambio).
La teoría de la
mente define la incapacidad que presentan las personas con autismo para tener
en cuenta el estado mental de los otros. La respuesta errónea del niño con
autismo se produce porque sólo se basa en lo que ha visto y no puede imaginar
lo que el otro está pensando. Esta teoría explica la tríada de alteraciones
sociales, de comunicación y de imaginación, pero no explica por qué un 20% de
niños con autismo supera la tarea, ni tampoco puede explicar otros aspectos
como son: repertorio restringido de intereses, deseo obsesivo de invarianza,…
Si una persona estuviera ciega ante la existencia de estados mentales, el mundo
social le parecería caótico, confuso y, por tanto, puede ser que incluso le
infundiera miedo (Baron-Cohen en Riviere y Martos, 1997). Hay que tener en
cuenta que una característica de las personas con TEA es la dificultad que
tienen de predecir los cambios que ocurren en el medio social; muchas veces
tienen conductas extrañas debido a sus dificultades para leer la mente.
- Falta de coherencia central
Esta teoría,
propuesta por Uta Frith, sugiere
que los niños autistas son buenos para prestar atención a los detalles, pero no
para integrar información de una serie de fuentes. Se cree que esta
característica puede proveer ventajas en el procesamiento rápido de
información, y tal vez se deba a deficiencias en la conectividad de diferentes
partes del cerebro.
- Una construcción social
Esta es la teoría
de que el autismo no es un desorden sino una construcción social,
es decir, que su estatus de anormalidad está basado en convenciones sociales
acerca de lo que constituye comportamiento normal y anormal. El autismo se
define según comportamientos observados o "síntomas" y no basándose
en accidentes sufridos, patógenos, o daños fisiológicos específicos (al menos
no en la generalidad de los casos caracterizados como "autismo").
Las diferencias
neurológicas y de comportamiento del autismo podrían describirse entonces como
la forma de ser de la persona. Cabe notar que la dificultad en encontrar un
modelo adecuado para el autismo, el hecho de que provee al individuo con
ventajas en muchos casos, y la esperanza de vida normal de los autistas,
respaldan estas ideas. Además, parece que la gran mayoría de los adultos
autistas que pueden expresar ideas sostienen este punto de vista.[29]
Psicoanálisis
y autismo
Después de haber
privilegiado un origen psíquico puro, el psicoanálisis hoy integró los datos de la neurofisiología y de la genética y, desde principios de 1970, FrancesTustin ".[30] afirmó que podía haber una disposición
genética en los niños que se vuelven autistas. De hecho, Bruno Bettelheim",[31]Margaret Mahler",[32]FrancesTustin, Donald Meltzer,[33] sin dejar de interrogar el sentido que
puede tomar el autismo en la relación pariente-niño, dejaron más abierta la
cuestión del origen de este tipo de trastornos. Se habla entonces más bien de
"estados autísticos", dejando lugar el nombre al adjetivo en la
expresión. Esto impone un enfoque plurifactorial en lo tocante a su
psicogénesis, aunque un acceso psíquico a este tipo de trastornos permanece
esencial.
El Grupo de
Estudio para los trastornos del espectro autista del Instituto de Salud Carlos
III (Ministerio de Sanidad español), en su Guía de Buena Práctica para el
Tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista, desaconseja la terapia
psicodinámica como tratamiento de los TEA y destaca que el planteamiento
psicoanalítico del autismo ha constituido uno de los mayores errores en la
historia de la neuropsiquiatría infantil.[34]
Tratamientos
No existe por
ahora un tratamiento que cure el autismo. En la actualidad el tratamiento
preferido está basado en el análisis conductual aplicado
(AppliedBehaviorAnalysis o ABA), puesto que estudios científicos e
independientes han demostrado su utilidad para elevar el nivel de
funcionamiento de los niños con comportamientos autistas. Se cree que un inicio
temprano de la terapia y la intensidad del mismo mejora las probabilidades de
aumentar el nivel de funcionamiento. Los niños pueden llegar, con cursos
intensivos tempranos e individualizados de este tratamiento, a hablar, leer,
escribir etc. El sistema CABAS (comprehensiveapplication of
behavioranalysistoschooling, -en español aplicación comprensiva del análisis
del comportamiento a la enseñanza-) es un sistema cibernético de enseñanza,
propuesto por el doctor Douglas Greer del
Columbia UniversityTeachers´ College, que se individualiza en cada alumno.[35]
Existen una serie
de tratamientos no probados que son populares entre los padres de niños
autistas. Tal es el caso de tratamientos biológicos y terapias de diversos
tipos; algunos padres consideraron que el tratamiento con quelantes ha mejorado
significativamente sus niños autistas.[36] Al día de hoy sin embargo, sólo los
tratamientos psicológicos conductuales presentan fuerte evidencia a su favor.
La educación como
el vehículo para el tratamiento de las personas con autismo, es necesario crear
programas educativos adaptados a las necesidades individuales de cada persona
con autismo. Cabe destacar el trabajo que se está realizando con algunas
personas con autismo en el campo de la Planificación centrada en la persona (PCP).
Autismo Europa en
el año 2000, editó un documento con el nombre Descripción del autismo,[37] donde señalaba que la edad adulta es el
período más largo de la vida y el plan de tratamiento debe considerar el acceso
a una variedad de recursos, que van desde la atención residencial y los hogares
de grupo, hasta un apoyo personalizado en la comunidad; y alternativas
ocupacionales, desde centros estructurados de día, empleo especial con apoyo,
hasta la plena integración laboral. En España existen Centros como el Infanta
Leonor de Alicante, que dirigido por Ignacio Leyda, ofrece estos servicios desde
2001.
El grupo de
expertos del Instituto de Salud Carlos III (Ministerio de Sanidad español)
publicó en 2006 una Guía de buena práctica para el tratamiento de los
trastornos del espectro autista[38] que revisa la evidencia científica de los
diferentes abordajes terapéuticos y farmacológicos.
Dietas
especiales
Se descubrió
empíricamente que un régimen sin gluten o caseína puede mejorar
significativamente la calidad de vida de algunos pacientes. Los productos
necesarios para el sistema son inaccesibles y caros. Se trata de un protocolo
específico de atención para informar al médico de la intolerancia al gluten.
Aunque los padres dijeron que habían observado mejoras significativas a través
de este sistema, esta mejora todavía no está confirmada por la mayoría de los
profesionales que intervienen en el apoyo a las personas con autismo. Sin
embargo, algunos estudios sugieren que podría ser muy eficaz en algunos casos.[39][40] Este enfoque es seguido en los países
anglosajones dónde los médicos se reunieron en la DAN! (DefeatAutismNow!) que
organiza 2 conferencias al año.[41]
Pronóstico
El pronóstico del
autismo es aparentemente impredecible. Algunos niños se desarrollan a niveles
en los cuales su autismo no es comúnmente perceptible, sin razón aparente.
Otros desarrollan habilidades funcionales después de un tratamiento intenso con
terapia ABA. Algunos padres reportan mejorías después de utilizar tratamientos
biológicos (no probados). Por otro lado, muchos individuos autistas requieren ser
cuidados de por vida y otros nunca desarrollan lenguaje oral. La terapia parece
no tener efecto alguno en ciertos casos. Mientras que algunos autistas adultos
parecen mejorar en su funcionamiento al pasar el tiempo, otros reportan que se
vuelven "más autistas".
La ansiedad y la depresión se presentan con frecuencia en
adolescentes y adultos autistas. Se sabe que la respuesta al estrés es más
pronunciada en muchos autistas, lo cual podría ser una causa. Pero dados los
déficits sociales de los autistas, también es posible que la ansiedad y
depresión se deban a instancias de adversidad social.
Las diferencias
cerebrales de un individuo realmente autista son tan pronunciadas que es
improbable que se puedan eliminar por medio del uso de fármacos o terapia, por
intensiva que sea. Aunque su comportamiento externo sea parecido al de las
personas no autistas, internamente la persona autista seguirá siendo
neurológicamente diferente a los demás.
En una minoría de
casos la persona autista puede sacar ventaja de su condición y lograr éxito en
su área de interés. Un ejemplo es el caso de la Dra. Temple Grandin, considerada autista desde una temprana edad,
quien ahora es Profesora Asociada de la Universidad de Colorado, experta en
equipo de manejo de ganado, y autora de varios libros acerca del autismo, incluyendo
el popular "Thinking in Pictures" (Pensando en Imágenes).
Aspectos
políticos
A partir de la
popularización de Internet, muchas personas con autismo, típicamente
adultos, comenzaron a formar comunidades en línea y a expresar sus puntos de
vista acerca del autismo. Fue así que se crearon las bases para un nuevo tipo
de identidad política: El movimiento de los derechos de personas con autismo.
La posición que
el movimiento de los derechos del autista considera fundamental es que el
autismo no es una enfermedad o desorden en sí, sino una forma de ser; es decir,
una neurología atípica que merece respeto. La comunidad autista ha inventado
una serie de términos para contrastar con los términos en uso común por el
público, por ejemplo, "neurotípico"
en lugar de "normal", "neurodiversidad"
en lugar de enfermedad o desorden, y "neurodivergente"
en lugar de "anormal".
El movimiento ha
sido criticado fuertemente por algunos padres de niños autistas, principalmente
Kit Weintraub y LennySchaffer, quienes han acusado a los activistas autistas de
no ser autistas en realidad, entre otras cosas. Cabe notar que algunos padres
de niños autistas sí apoyan al movimiento.
- Protestar los esfuerzos que existen
para curar, institucionalizar o drogar a personas autistas en contra de su
voluntad.
- Prevenir la eliminación del genotipo autista por medio de abortos una vez que pruebas genéticas prenatales se
hagan disponibles.
- Demandar tolerancia para la
neurología atípica del autismo.
- Educar al público acerca de los estereotipos del autismo que consideran insultantes o
simplemente incorrectos.
- Protestar la actitud común en el
sentido de que las personas autistas son inferiores.
- Protestar la actitud de que ser
autista es "malo".
- Que no sólo se enfaticen los aspectos
negativos del autismo.
Miembros del
movimiento lo han comparado a la lucha de activistas homosexuales, quienes lograron en 1973 la remoción de la
homosexualidad, que en ese tiempo se consideraba una enfermedad mental, del DSM.
Los activistas
más renombrados del movimiento son:
- Jim Sinclair,
autor del controvertido y muy citado ensayo Don'tMournfor Us[42] (No Sufran por Nosotros) donde argumenta que el autismo no es
una tragedia para el autista sino que simplemente lo perciben así los
familiares del autista. JimSinclar también fundó Autism Network International.
- Michelle Dawson,
activista autista e investigadora del autismo. Michelle Dawson ha
criticado la terapia ABA por medio de una campaña de cartas enviadas al
parlamento de Canadá.
- Jasmine O'Neill,
una autista que carece de habla, pero aun así ha argumentado en favor de
un punto de vista pro-neurodiversidad
en un ensayo titulado A Place for All[43] (Un Lugar Para Todos). Jasmine O'Neill también es la autora de
un libro muy popular en la comunidad autista titulado ThroughtheEyes of
Aliens (A Través de los Ojos de Alienígenas).
- Amanda Baggs,
otra activista autista que prácticamente carece de habla. Amanda Baggs es
una de las responsables principales del sitio web autistics.org donde ha
publicado varios artículos sobre el tema. Fue institucionalizada en la
adolescencia y ha tenido muchos de los síntomas del autismo considerados
severos.
Integración a
escuelas regulares
Los niños con
autismo se pueden integrar a escuelas regulares, siempre y cuando cuenten con
los apoyos que requieren para aprender y desarrollarse en la escuela. Cada niño
es único con sus fortalezas, gustos y retos. Es decir que tampoco los niños con
autismo son iguales entre sí, por lo que en la escuela se debe formar un equipo
de trabajo junto con la familia y si es necesario especialistas externos. Este
equipo se encarga de definir los objetivos para el alumno, así como la forma en
que van a trabajar con él. Es muy importante tomar en cuenta las fortalezas del
niño al diseñar su programa.
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